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Ansiedad por separación: Consejos para mamás que vuelven al entorno laboral o rutinas fuera de casa
La seguridad de un bebé no solo se mide en protectores de esquinas o rejillas de escaleras; su seguridad emocional es igual de importante para su desarrollo. Alrededor de los 8 meses, la mayoría de los bebés atraviesan la etapa de «ansiedad por separación», donde comprenden que mamá o papá son personas independientes que pueden irse y no volver de inmediato.
Esta fase coincide muchas veces con el fin de la licencia de maternidad o el regreso a los compromisos fuera de casa, lo que genera una gran dosis de culpa y estrés en las madres. Abordar esta transición con empatía y estructura ayuda a que el bebé se sienta seguro de que siempre regresarás.
Estrategias para una transición tranquila y segura
- Nunca te vayas a escondidas: Aunque resulte tentador aprovechar un descuido para salir sin llantos, esto genera el efecto contrario. Si el bebé nota que desapareces de la nada, su nivel de alerta e inseguridad aumentará. Despídete siempre con un beso, una sonrisa y un tono de voz tranquilo.
- Rituales de despedida cortos: Crea una rutina predecible (un abrazo especial, una frase cariñosa y un «mamá vuelve más tarde»). Las despedidas largas y dudosas transmiten tu propia ansiedad al bebé, haciéndole creer que hay un peligro real en tu partida.
- Asociación con objetos de apego: Introduce una mantita, un peluche suave o una prenda que huela a ti para que lo acompañe en los momentos en que no estés. Este «objeto de transición» le brinda un anclaje de seguridad física y emocional durante tu ausencia.
Recuerda que este proceso es un aprendizaje mutuo. Tu bebé está descubriendo la permanencia del objeto (saber que estás aunque no te vea), y cada regreso tuyo reforzará su confianza en el mundo que lo rodea.